miércoles, 14 de mayo de 2014

Sanctuarium


   Sanctuarium fue establecido en edades antiguas cuando los hijos de la oscuridad caminaban por el mundo no sujetándose más que a su propia voluntad, salvaje y sedienta de sangre. Los hombres, en venganza por sus crímenes, comenzaron a cazarlos. Pronto se vieron sobrepasados pues, aunque mucho más poderosos, también eran muchos menos en número. Se ocultaron en las sombras pero eso no fue suficiente, debían encontrar un lugar donde poder estar a salvo de todo.



   Sanctuarium nació en Europa y se extendió por todo el mundo hasta llegar a nuestros días, donde podemos encontrar hogares santuarios repartidos a lo largo y ancho de la faz de la Tierra.

   Unos se encuentran en lugares remotos, en lo alto de solitarias montañas o en islas perdidas y abandonadas. Otros, aunque cueste creerlo, se enclavan dentro de grandes ciudades. Por supuesto la mayoría de la gente “normal” no sabe que existen ni lo que son. Puede que haya alguno cerca de tu casa y ni siquiera lo sepas. Quizá hayas oído extrañas historias sobrenaturales que parten de un lugar cercano y extraño. Si investigas un poco tal vez encuentres un Sanctuarium. Si es así y puedes recopilar las crónicas que de entre sus muros se narran, podrás contribuir a construir la historia de los Hijos de Lilith. Estáis todos invitados a hacerlo.

   Todos y cada uno de ellos acogen sin reticencias a cualquier hijo de la noche que así lo solicite. Las leyes mágicas, humanas o divinas no tienen vigencia en estos lugares. Allí solo rigen las leyes del Sanctuarium. ¿Queréis conocerlas? Tan solo tenéis que adentraros en nuestro relato para que se os descubran estos y otros muchos de sus secretos.

   Los hechos que aquí os revelamos tienen como punto de partida a una de sus múltiples sedes repartidas por el mundo, concretamente la llamada de las Tierras Altas por encontrarse ubicada en la región del mismo nombre del territorio de Escocia.
   Los sucesos allá acaecidos han transcendido las brumas del secretismo que normalmente los rodea y así nos han llegado aventuras para ser contadas.

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